El Departamento de Sanidad Animal dedica un laboratorio a la Catedrática Alicia Gibello
29 MAY 2026 - 14:35 CET
El pasado 28 de mayo, tuvo lugar un emotivo acto de homenaje y recuerdo a nuestra compañera Alicia Gibello Prieto, Catedrática del Departamento de Sanidad animal y fallecida a consecuencia del COVID 19, el 3 de mayo de 2021, hace ahora cinco años. Dicho acto consistió en el descubrimiento de una placa conmemorativa, que dedica el Laboratorio de docencia número 4 a nuestra compañera desaparecida. Al acto, restringido al entorno más cercano de Alicia, asistieron el Director del Departamento de Sanidad Animal, D. José Luis Blanco, algunos de sus compañeros y compañeras del Departamento, una representación del Equipo Decanal, así como la hija y el esposo Alicia, Laura y Mario.
En esta ocasión, desde la web de la Facultad, vamos a transcribir dos textos escritos con motivo de este homenaje. El primero es de nuestra compañera y también Catedrática de Sanidad Animal, María del Mar Blanco Gutiérrez
Alicia Gibello Llegó a la Facultad de Veterinaria en 1987 para realizar su Tesis Doctoral bajo la dirección de Margarita Martín y Amando Garrido (Bioquímica), incorporándose al Dpto. de Sanidad Animal como Ayudante de EU en 1987, donde comenzó a impartir clases de Microbiología e Inmunología. Desde su llegada al Dpto. sus aportaciones fueron verdaderamente valiosas. Desde el punto de vista científico, su formación y sus conocimientos fueron fundamentales en el desarrollo de técnicas de Biología Molecular, ayudando en la formación de numerosos doctorandos. Como profesora, solía tener un cierto “complejo” por impartir docencia en Veterinaria, siendo ella bióloga, a lo cual sus compañeros más cercanos no le prestamos mayor importancia, ya que Alicia siempre se esforzó por formarse y preguntarnos sus dudas y nuestra opinión para dar a sus clases el “enfoque veterinario” más conveniente. Alicia fue una persona generosa, compartiendo sus conocimientos y prestando su colaboración siempre que tuvo la ocasión, dedicando el tiempo que fuera necesario a sus estudiantes y a sus compañeros, de buen grado. Su energía y entusiasmo a veces la llevaban a expresarse desde su convicción con gran vehemencia, fruto de la cual se establecían con cierta frecuencia “discusiones” un tanto subidas de tono, pero siempre cordiales, “desde el cariño”, y que muchas veces acababan con su concesión, o “en tablas”. Como compañera y amiga, Alicia era también así de vehemente y expresiva, compartiendo con sus amigos más cercanos sus inquietudes, y por supuesto, también sus alegrías. Las risas eran frecuentes y fáciles con ella.
Las últimas horas que Alicia pasó en la Facultad las dedicó a la docencia. Esa semana estaba impartiendo prácticas de Microbiología en el laboratorio de prácticas n.º 4 del Dpto. de Sanidad Animal (por eso se ha elegido el laboratorio para poner la placa en la puerta). La tarde del 8 de abril la recuerdo llegar desde el laboratorio, aún con la bata puesta y el guion de prácticas en la mano. Era tarde, pero yo aún estaba en mi despacho, puerta con puerta con el suyo. No se encontraba bien, estaba cansada y así se fue para casa. Ya no volvimos a verla. Aún conservo su último mensaje del día siguiente: tenía fiebre y mareos, fue + en COVID. La ingresaron unos días después y a partir de entonces la comunicación a fue a través de su hija Laura. Falleció el 3 de mayo y, a pesar de su pequeño tamaño, el vacío que nos dejó fue enorme.
El segundo es de nuestra Decana, Consuelo Serres, quien por motivos de agenda delegó en la Vicedecana de Posgrado Manuela Fernández Álvarez, la lectura de las mismas:
Hoy me habría gustado estar en este acto, pero los compromisos profesionales me han impedido acompañaros. Aun así, no quería dejar pasar la oportunidad de dedicar unas palabras a una gran persona como fue Alicia.
Alicia Gibello Prieto dedicó su vida a la Universidad, a la investigación y a la docencia, siempre con una enorme entrega y generosidad. Era una gran profesional, pero, sobre todo, una persona cercana, amable, luminosa, siempre dispuesta a ayudar, con una enorme sonrisa, capaz de ganarse el cariño de todos los que le rodeaban y que trasmitía entusiasmo y pasión.
Hoy descubrimos una placa que el Departamento ha querido dedicarle, señal inequívoca de que sus compañeros desean dejar un recuerdo permanente de quien fue una compañera excepcional y una persona imposible de olvidar.
Su ausencia dejó un vacío inmenso en la Facultad, pero también nos dejó aquello que ella demostraba cada día: el ejemplo cotidiano del trabajo bien hecho y la humanidad que transmitía.
Investigadora reconocida, profesora comprometida y compañera querida, Alicia representó lo mejor de nuestra comunidad universitaria. Que esta placa sirva para recordar a quienes la conocieron y para que quienes vengan después sepan que aquí trabajó, enseñó y dejó su corazón una mujer extraordinaria.
Gracias, Alicia.






